Pensamiento, miedo y… ¡acción!

Las personas estamos hechas de pensamientos, ideas, hechos, etc., es una parte de nuestro crecimiento personal, pero, ¿eres capaz de controlar lo que te dices a ti mismo? ¿Eres capaz de parar los pensamientos negativos? Analicemos en este momento que existen diferentes tipos de pensamiento: positivo, negativo, obsesivo, repetitivos, intrusivo, etc.

En este artículo me centraré en los pensamientos negativos o intrusivos, pero no los enfocaremos en un sentido patológico, aunque la continuidad de estos puede derivar en alteraciones emocionales severas. Nos referiremos con el término a aquellos pensamientos indeseados o negativos, automáticos e irracionales con el que las personas tendemos a tratarnos, sobre todo cuando experimentamos situaciones de cambios y estrés.

Cuando decidimos empezar o intentar una experiencia nueva como un trabajo, un traslado, estudios, relación, etc., comienza ese diálogo interno acompañado de un sin fin de preguntas sin respuesta y pensamientos que, aunque a priori es algo normal ante la incertidumbre de lo que ocurrirá, ya que tendemos a mirar el futuro, puede convertirse en algo nocivo para la salud mental y física. Por lo que es importante tomar conciencia del presente y de nosotros mismos y disponer de una serie de habilidades que nos permitan entender que estos pensamientos tienden a ser más catastróficos de lo que en verdad son y se alejan de la realidad.

Una buena inteligencia emocional, asertividad o empatía, son algunas de dichas habilidades necesarias para gestionar nuestra salud emocional y autocontrol.  La forma en la que nos comunicamos con nosotros mismos diariamente repercute en nuestra psicología, ocurrirá que si afrontamos las situaciones adversas dirigiéndonos de esta forma negativa hacia nosotros, generaremos una creencia de incapacidad para afrontar la situación y conductas de evitación y repetición, que tomaremos como respuesta única cada vez que una situación que nos genere estrés aparezca.

A continuación veremos diferentes habilidades para gestionar estos pensamientos intrusivos y recursos para trabajarlas.

  • Inteligencia Emocional (IE), formada por cuatro componentes:
  1. Percepción y expresión emocional: reconocer nuestras emociones y saber expresarlas.
  2. Facilitación emocional: capacidad para generar sentimientos que faciliten los pensamientos.
  3. Comprensión emocional: integrar lo que sentimos con nuestro pensamiento y considerar toda la complejidad de los cambios emocionales.
  4. Regulación emocional: manejar de forma eficaz tanto las emociones positivas como las negativas.
  • Resiliencia: es la capacidad que tenemos para hacer frente a la adversidad. Una persona con resiliencia será capaz de utilizar las experiencias negativas como motor de cambio y herramienta de motivación para convertirlo en algo positivo.
  • Asertividad: es una herramienta de comunicación a través de la cual eres capaz de expresar tu opinión y sentimientos. Las personas resilientes son capaces de exponer esos sentimientos negativos y resolver sus problemas cotidianos, por lo que se relaciona la autoestima y confianza en uno mismo.
  • Autoestima: una persona con autoestima baja tiende a tener una actitud autodestructiva y a infravalorarse, por lo que una autoestima sana es esencial para disponer de buena salud mental.

 

                         

 

Recursos para trabajarlos:

  • Técnicas de relajación y/o respiración: aprender a relajarse y respirar conlleva tiempo y paciencia, pero es una técnica óptima para tener control sobre tu cuerpo y mente. De forma que cuando comiencen los pensamientos negativos podremos pararnos, tomar consciencia y controlar nuestro cuerpo.
  • Diario emocional: utilizar un diario en el que anotas como te has sentido, tanto lo positivo como lo negativo y añadir qué podemos hacer para evitar o controlar los pensamientos negativos. El punto de anotar las emociones positivas es tomar conciencia de la normalidad de sentir tanto lo bueno como lo negativo. De esta manera es posible trabajar la inteligencia emocional y el autoconocimiento.
  • Distracción cognitiva: realizar otra tarea cuando la recurrencia de estos pensamientos es más continua. Al estar enfocados en otra tarea que requiera concentración y bienestar, los pensamientos indeseados pueden disminuir o bloquearse durante ese período.
  • Técnicas de exposición: es una técnica utilizada en psicología que como su nombre indica consiste en exponerse a ese pensamiento negativo, es decir, pensar de forma consciente en lo que nos está generando ese malestar. De forma que si nos enfrentamos a ello podemos minimizar el “impacto emocional” y darnos cuenta que no tiene que ser real. Aunque se puede utilizar para estos pensamientos indeseados, es una técnica más utilizada para situaciones que generan ansiedad y pensamientos obsesivos, por lo que tiene que ser enseñada por un psicólogo en estos casos.
  • Comunicación: Hablar y dar voz a tus pensamientos te hace ponerlos en perspectiva y te ayuda a gestionarlos de forma más óptima, evitando obsesionarte con ellos. En muchas ocasiones estos pensamientos negativos aparecen y simplemente comunicándonos pueden desaparecer o minimizarse.

 

Fernandez, P y Ramos, N. (2016). Desarrolla tu inteligencia emocional. Kairós.

María del Mar López López

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“- ¿Tomas algo para ser feliz?
- Sí, decisiones.”
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